N. 4 – 2005 – Tradizione Romana
 
 
YAROSLAV V. MELNICIUK

Universidad Estatal “Lomonósov”

de Moscú (MGU)

 

Lustrum en su aspecto marcial

 

Singulis actibus proprios deos praeesse[1].

Serv. Aen. II.141

 

Sumario: 1. Preámbulo. – 2. El papel dual de Marte en el panteón romano. – 3. Соrrelación de los términos Campus Martius y campus regius. – 4. Los origines del término «lustrum» y la periodicidad del rito. – 5. La significación del término «lustrum condere» en aspecto marcial. – 6. La reconstrucción de los aspectos militares del rito. – 7. La significación jurídica del rito. – 8. El lustrum en la vida política romana. – 9. Conclusiones.

 

 

1.- Preámbulo

 

Celebrar el ritual sagrado “lustrum” y realizar el censo fueron las dos primeras funciones de los censores, desde el punto de vista de relevancia y temporal. Lustrum es un rito purificativo de toda la comunidad romana, que simboliza la integridad polítiсо-social de esta[2]. Es un fenómeno multilateral de la vida romana. En el presente artículo nos tratamos de estudiar la significación político-militar de este rito.

La tradición testimonia (Liv. I. 44) que el lustrum había introducido por el sexto rey romano Servio Tulio[3] сon objetivo de reunir, en sentido jurídico-sacral, los patricios y plebeyos a una entidad militar, es decir, al exercitus Romanus. Este órgano militar de la civitas se unió ya todos los hombres de la comunidad y, ante todo, los guerreros adultos. A través de su participación o no participación en la ceremonia del lustrum se aclaraba cada vez la única categoría socialmente relevante de los ciudadanos (cives), que podría ser únicamente usada por el rey Servio en lucha contra el senado como órgano-heredero de las agrupaciones gentilicias. También, los nuevos comicios centuriados servianos se contrapusieron desde ahora a los curiados antiguos[4].

De la significación político-social del ritual del lustrum se puede decir puesto que los motivos políticos de la reforma serviana fueron de antemano determinados por razones sociales. Aunque la nueva reforma electoral aumentó violentamente la cantidad del electorado y, que es lo más importante, amplió el estrato social de los hombres “capaces a llevar armas” (qui arma ferre possent), las innovaciones se propagaban por ahora sólo a los hombres adultos libres.

Pues, el rito del lustrum cada vez ponía un límite sinuoso pero brusco que destacaba una parte de la población romana políticamente relevante (los guerreros adultos, los cives de Roma — Quirites) de los demás, que no hubiesen de hecho los derechos plenos de ciudadanía.

Se sabe que el origen del rito tiene sus raíces en la época de los reyes. El lustrum ya se practicó ampliamente bajo Servio Tulio. En la ciencia rusa no tiene todavía estudios sobre este rito y temas adyacentes. Los autores extranjeros, en esencia, los filólogos y especialistas en religiones, se estudiaban varios aspectos de la ceremonia sagrada con métodos de sus ciencias. No hay ninguna interpretación unánime de algunos fenómenos religiosos romanos relacionados con lustrum. Vamos a estudiar las siguientes cuestiones litigiosas: el papel de Marte en relación de la ceremonia del lustrum; la correlación de los términos «Campus Martius» y «campo del rey»; el origen del término «lustrum» y la periodicidad del rito; la significación del «lustrum condere» en su aspecto marcial; la reconstrucción de los aspectos externos, es decir, militares del ritual; la significación jurídica del rito; la importancia del «lustrum» en la vida política romana.

 

 

2. - El papel dual de Marte en el panteón romano

 

Es evidente que Marte fué una divinidad de los itálicos antiguos[5], la esfera de cuya influencia se ha propagada tanto a las acciones militares, como a la agricultura[6]. Al campo del rey, que se llamaba después del 509 a. J. el “Martius” (Liv. II. 5) estaban realizadas tanto las revistas (contiones) militares (Liv. I. 16. 1) como los trabajos agrícolos pacíficos: el «campus Martius» fué otorgado por la comunidad en el uso del rey (es posible, que eso tenía lugar a los tiempos de Rómulo) como la fuente permanente de existencia material.

Según la tradición, Marte en la religión romana desempeñaba el papel dual; puesto que la parte primera y la más importante (i. e. la militar) ya conocida, es necesario tocar más detalladamente la correlación entre la primera y segunda.

La primera y antiquísima de las fuentes históricas conservadas es así llamado «himno» de los hermanos arvales, es decir, del colegio sagrado constituido por los doce patricios responsables por el servicio a unas divinidades (también a Marte) que ejercían el control sobre la fertilidad de los campos y los tamaños de cosecha futura.

«Neve luerve Marmar, sins incurrere in pleores ...» — eso es una línea del himno, en que los hermanos arvales piden a Marte evitar la sequía[7]. Marte actua aquí en cualidad de Apolón del Mediterráneo oriental, con funciones del dios de sequía y de muerte[8]. Los sacrificios realizados por los hermanos arvales en este caso fueron los siguientes: mataron dos cerdas, después — la vacca honoraria y, al fin y al cabo, la agna opima[9]. Cuando compararemos estos sacrificios con los suovetaurilia realizados por censor en período del lustrum (un cerdo, un carnero y un toro: Liv. I. 44[10]) esté claro, que las víctimas en estos dos casos se distinguían según el sexo, pero se inmolaban precisamente a Marte. A este divinidad invocaron como los hermanos arvales tanto el censor-lustrificador. A Marte combatiente se inmoló la misma especie de animales machos, que a Marte defensor de cosecha — las hembras.

Sobre todo, hay una relación cierta, pero indirecta entre los cultos agrarios y militares. Así, el Conditor como la divinidad relacionada con el culto de fertilidad y riqueza[11] tiene un paralelo con la expresión “lustrum condere” que connota la conclusión de ceremonia lustral y la consagración del ejército centuriado romano formado de nuevo[12].

La ambivalencia de Marte se constata por todos los autores que estudian ese culto. Ya que «es evidente que no sea correcto atribuir a Marte de los tiempos arcáicos una u otra función rigurosamente determinada como la divinidad agraria tanto el dios de guerra …» — escribía E. M. Štaermán[13].

 

 

3. – Correlación de los términos Campus Martius y campus regius

 

El Campo de Marte es una llanura baja situada en orilla meridional del Tibro. Ello ha sido formado con aluvios fluviales y sedimentos de lecho: el río en este lugar gira a la izquierda rodeando el masivo de Janículo y, naturalmente, retarda su corriente a lado de la orilla contraponente a la loma de Jano. Hasta el período republicano las olas del río inundaban el Campo con frecuencia de unas veces al año[14], que había predeterminado tanto la tierra gruesa, como el carácter pantanoso de la llanura (Caprae palus en el Campus Martius)[15]. El Campo de Marte se limita por la vía Flaminia (el último cuarto del siglo III a. J.) hecha en lugar del tracto antiquísimo. En estas dimensiónes (el río — la vía) el Campo ha contenido la superficie en más de 180 hectáreas y se ha extendido a la orilla en longitud cerca de 1,5 km y en latitud — más de 1 km.

Las cuestiones sobre el papel del Campo de Marte en proceso de realización del lustrum y sobre la denominación del Campo en la época de los reyes no se encontraban en zona de visión de los historiadores rusos, mientras que este problema presenta hoy un interés indudable.

Е. М. Štaermán se toca este tema muy poco: «El terreno del rey entre la ciudad y el río había sido consagrado a Marte y denominado el Campo de Marte», — escribía la profesora sobre el período primordial de la República, — «lo que, probablemente, se dictaba por deseo de restituir el prestigio de Marte apartado por Júpiter bajo Tarquinio el Superbo y también por la popularidad de Marte entre los itálicos»[16].

Pero, ¿si es así? Pues el templo del Júpiter Capitolino[17] fue consagrado solamente en los primeros años de la República[18] y por este gesto los romanos, al parecer, los alargaban sólo la tendencia de ascensión de Júpiter sobre los dioses restantes (сfr.: Liv. II. 8. 6 - 8). También el rey Servio Tulio[19], tratando de reunir los latinos cerca de Roma, mantenía ante todo el culto de Diana[20], no de Júpiter.

Parece que todo pasaba poco de otro modo. Es evidente que tanto la «ascensión» de Rómulo al cielo[21] (Cic. Rep. II. 10. 19 - 20; Liv. I. 16), como la fulminación de Tulo Hostilio (Liv. I. 31. 8; Aug. De civ. Dei, III. 15) — fueran actuadas por Júpiter[22]. Con tal de poner a sí mismo la cuestión de «¿quién tendría la ventaja?», la respuesta está clara: estas leyendas se aparecieron a la luz a ayuda de la historiografía de las gentes sacerdotales romanas o, que es lo mismo, — del senado (Cic. loc. cit.)[23]. Hay que subrayar que una parte del senado era descontenta por la actividad de Servio Tulio[24], que distribuyó los terrenos destinados a los nobles (primoribus), como ha sido dicho en la arenga de Tarquinio el Superbo, a los mendigos sucios (Liv. I. 47. 11 - 12). De otro lado, una parte del senado en período de la revuelta de Bruto estaba en el ejército tarquiniano[25]. De todos modos, la conclusión de construcción del templo de Júpiter emprendida por el último rey romano se puede también considerar como su intento de reconciliación сon el senado, cuyos jefes, probablemente, vieron en Júpiter una divinidad que castigaba a todos los reyes que opusieron a la voluntad senatorial. La consagración del templo del Júpiter Capitolino en primeros años de la República es bastante lógica, ya que el senado, usando todos los medios, haya eliminado la soberanía de los reyes[26].

Tomando en consideración el que como esta hipótesis, tanto la función ambivalente de Marte en el panteón romano («el dios de guerra, el dios agrario», según Е. M. Štaermán), se puede suponer que el campo del rey siendo simúltaneamente tanto el lugar de revista del ejército romano, como el campo de cultivo pertenecido vitaliciamente al jefe supremo romano[27] a inicios de la época real fue denominado “Martius. Como Marte fué un patrono del rey–caudillo militar y dios supremo de la comunidad romana[28], tanto el rey fué un representante de ella y mediador entre el mundo de los dioses y mundo laico. Por lo tanto es muy posible que en la época de los reyes el «Campo de Маrte» y el «campo del rey» hayan sido sinónimos.

La tradición antigua griega contiene noticias sobre conquista y apropiación del terreno sagrado público, es decir, el Campo de Marte por último rey Tarquinio el Superbo (Dionys. V.13. 2)[29]. Sin embargo, tomando en consideración la tradición propiamente romana, es decir, la liviana (Liv. I. 16), pienso que no hay razones, siguiendo a Dionicio, de atenerme de manera estrecha a la teoría popular del siglo I a. J. sobre los reyes «buenos» y «maliciosos». Tampoco hay razones de atribuir seguramente a Tarquinio el Superbo los hechos punibles realizados por uno de los reyes de la época de Rómulo. También lo que Servio Tulio realizaba los censos y los lustrum en el mismo campo, en que Rómulo legendario hizo sus revistas de la milicia romana, y lo que Tulo Hostilio usaba los terrenos públicos de destino sagrado para sus necesidades (Dionys. III. 1. 4 - 5) evidencia a favor del derecho tradicional de los reyes de usar, en curso de los siglos, los terrenos sagrados especiales, lo más rico de los cuales fue consagrado al Marte (el Campus Martius).

Se presenta extraño que el «campo sagrado» (Liv. II. 5), que fue un lugar de la realización de los lustrum servianos como rituales del carácter general, no tuvo, a revés de los datos de tradición antigua, una consagración y un nombre especiales salvo puramente denominativo, es decir, el «(campo) real». Si el rey en el campo sagrado realize un ritual con sacrificios a Marte, sería posible, que este terreno se haya denominado ab initio «Маrtius».

 

3. – Los origines del término «lustrum» y la periodicidad del rito

 

Una de las cuestiones menos estudiadas es lá de correlación de los conceptos Marte y lustrum. La ceremonia de lustrum fue dedicada a Marte y fue realizada en el campo de Marte. Y ahora prestemos atención al origen del nombre del ritual.

El desciframiento del término lustrum preocupaba a los historiadores y filólogos-clásicos a lo largo de los siglos XIX – XX. Pero hasta la mitad del siglo XX las investigaciones fueron llevadas más bien por los filólogos y con frecuencia separadas del contexto histórico.

Así, Oscar Leuze, un filólogo-clásico alemán, comparó en su tesis31 dos términos semejantes – lustratio y  lustrum – y basándose en los datos de sus uso por los autores antiguos llegó a la conclusión de que lustrum – es solamente un componente religioso del ritual y lustratio – es una denominación general de toda la ceremonia del censo, es decir de la distribución de los ciudadanos por las centurias.

Las investigaciones en esta esfera continuó su colega L. Deubner32. El concluyó que el origen del término lustrare fue de luere (“limpiar con el agua corriente”). Sin embargo W. F. Otto33 sometió a crítica acerada esta definición bastante difundida a principios del siglo XX. La traducción del término a los idiomas contemporáneos cambiaba completamente su contenido semántico. W. Otto suponía que lustrum no fuera derivado de luere o de luo34. Si O. Leuze y L. Deubner consideraron lustrum como un ritual sagrado, W. Otto lo atribuía el carácter laico. Partiendo de la comunicación de Varro35 el científico alemán derivaba lustrum de luere en el sentido “cumplir, pagar” (solvere), y no en “limpiar”. De esta manera, lustrum está ligado con el tiempo de pago de impuestos al tesoro público36.

Al mismo tiempo en la literatura existe otro punto de vista. De esta manera, W. Warde Fowler interpretaba solvere de Varro no como “un pago” (de dinero), pero como “una expiación”, un libramiento del ejército de la maldición por los censores37. No obstante esta interpretación no recibió apoyo de los investigadores contemporáneos38.

Así, W. Otto se basaba en la interpretación “indoeuropea” del término lustrum, que en aquel tiempo fue muy a la moda en Alemania. Lustrum de *loucstrum con la raíz indoeuropea *leuk-, los derivados de la cuya en los idiomas clásicos son respectivamente lux y leuvssw. Por eso W. Otto interpretó por último lustrare como “lucir, iluminar” y  lustrum – como “iluminación”. Pero esta iluminación se usa en sentido general de la palabra: también como revista, inspección de las tropas. Aquí el mismo uso del término obliga al especialista alemán en religiones ampliar su contenido: “ver, asistir, contemplar/considerar, realizar lustrum”. Esta última significación, según W. Otto, se hizo usual sólo desde la época de Octaviano y pos eso no se puede emplearla al sentido originario de la acción. Es dudoso que la significación “realizar, reorganizar” por sí misma pueda ayudar con la comprensión del término lustrum.

Demos una atención particular a lo que cualquiera tentativa encontrar las raíces indoeuropeas de lustrum si no está condenada al fracaso entonces no está tan necesaria ya que en cualquiera interpretación de este término estamos “obligados” a representar entre otros su significación militar/con respecto militar – como la denominación de la ceremonia, el objetivo de la cuya es realizar unas acciones sagradas sobre las tropas.

De esta manera, W. Otto por reducir el concepto amplio lustrum al sentido “inspeccionar las tropas”39, según la observación justa de G. Piéri, llega una vez más a una de las significaciones de lustrum, que ya fue determinada por O. Leuze como lustrum “profano”, es decir la formación de las centurias de los ciudadanos adultos, “capaces de llevar armas” (qui arma ferre possent) que habían pasado censo.

En los años veinte la concepción de O. Leuze, W. Otto y de sus discípulos fue sometida a crítica en el artículo de Helmut Berve40. Berve de una vez presta atención en lo que todos los fuentes más antiguos dicen que lustrum es una ceremonia religiosa.

 

Cato, Agr. 141.3: Harumce rerum ergo, fundi terrae agrique mei lustrandi lustrique faciendi ergo sicuti dixi macte hisce suovetaurilibus lactentibus immolandis esto.

 

Fest. 144. 3 L.: Minuitur populo luctus, aedis dedicatione, cum censores lustrum condiderunt, cum votum publice susceptum solvitur.

 

En particular, H. Berve consideraba que el lustrum no se puede separar del concepto más amplio de la lustratio («purificación» en general). Más abajo H. Berve escribe, que hay que contestar a la pregunta: ¿si el término político lustrum («revista», según W. Otto) pudiera ser usado respecto al culto religioso? No, pues que eso está en contradicción con el texto de Catón. El término lustrum desde el principio fue una parte del léxico sagrado y luego – del léxico polítiсo: la significación superficial de la palabra «revista» se debe entender en su sentido sagrado — «protección». A la opinión del W. Otto también se puede contraponer la comunicación de Festo (Fest. 107 L), que define el lustrum y sobre todo lustrum condere sólo en su sentido sagrado a pesar de que este término al final de la República empezó a significar simplemente el acto de la valoración de propiedad. En todo caso, a la significación principal, en que la palabra lustrum fue usada desde el principio y no en el período tardío de la República, hay que atribuir la acción dirigida a los objetos circundantes. En la vida privada este acto (la lustratio privata) está estrechamente ligado con el culto de Marte (sfr.: Cato, Agr. 141. 3), que fue mencionado ya por G. Wissowa41 , y como el componente militar en la civitas romana casi fue el más importante, se debe clasificar el lustrum como el acto sagrado del carácter público. Esta unidad del aspecto sagrado y político del poder de los censores correspondía al carácter de las nociones religiosas de los romanos, a sus costumbres y tuvo ciertos paralelos con otros pueblos indo-europeos. En la Roma antigua concretamente «el pueblo» (populus) se presentaba como «el ejército» (exercitus), es decir como un sujeto principal del derecho público, que investía de poderes a los magistrados y les controlaba, y al mismo tiempo — como un objeto del derecho sagrado. Eso muestra que el término lustrum tiene una significación doble – significa una «revista» militar y un acto sagrado de «purificación»42.

C. Koch propuso una interpretación de la derivación del lustrum un poco más distinta43. Lustrum a su opinión es un derivado de la raíz indoeuropea *luc- («el círculo»; la raíz con la significación de la periodicidad, período de revolución de las estrellas y del sol en la noción de los antiguos). La interpretación de C. Koch aceptó, por lo visto, y E. M. Štaermán44. Pero es evidente que la traducción «iluminación» (W. F. Оttо) y «círculo» (C. Коch) en aspecto semántico se cruzan y casi concuerdan.

C. Коch comprende lustrum como un acto que represente purificativa y periódica circulación del Sol45 y de las estrellas en general. G. Piéri añade también y la Luna46, siguiendo, por lo visto, a las investigaciones filológicas de É. Benveniste47.

La observación del famoso filólogo francés es muy importante, pues que no sólo se ha confirmada por las fuentes48, sino permite precisar el tiempo de la creación de la ceremonia del lustrum. En la tradición está representada tanto la relación del lustrum con la Luna como lá con el Sol49. ¿Se pregunta, cuál de las tradiciones se remonta al período más antiguo?

Es una pregunta retórica. La fundación del templo de la Luna hasta ahora se considera como un acto político de Servio Tulio50, y también el templo de Diana elevado por él tiene relación directa con el culto de luna. Hay que mencionar, que originariamente el año romano consistía en 10 meses, eso nos muestra que en la época de los reyes estaba vigente precisamente el calendario lunar.

 

Solin. I.35: Romani initio annum decem mensibus computaverunt a Martio auspicantes.

 

Macrob. Sat. I.12.3: Non igitur mirum in hac varietate Romanos quoque olim auctore Romulo annum suum decem habuisse mensibus ordinatum, qui annus incipiebat a Martio et conficiebatur diebus trecentis quattuor51.

 

Un poco más tarde fue instaurado el calendario lunar «estandarizado» de 12 meses y 354 días (Censorin. De die nat. 20.4):

 

Postea sive a Numa, ut ait Fulvius, sive, ut Junius, a Tarquinio XII facti sunt menses et dies CCCLV, quamvis Luna XII suis mensibus CCCLIIII dies videbatur explere; sed ut unus dies abundaret, aut per imprudentiam accidit, aut, quod magis credo, ea superstitione qua impar numerus plenus et magis faustus videbatur.

 

Y por fin Servio Tulio alcanzó la aproximación más posible en aquel tiempo del ciclo lunar y solar (Macrob. Sat. I. 13. 20, con referencia al jurista Junio Gracano). El sexto rey romano intercaló un mes complementario (intercalarius mensis) después de la última fiesta en el año — las Terminalias (Censorin. De die nat. 20.6) y de esa manera convertió el calendario lunar en el luno-solar52.

Así, las fuentes nos permiten figurarnos bastante justo la historia primordial del calendario romano. Es curioso que exactamente Servio Tulio procuraba estandarizarlo al máximo. ¿Pero para qué? Es evidente, que entre otras razones fue la necesidad de celebrar las fiestas y ceremonias públicas y, que fue muy importante, el lustrum con más exactitud.

Las discusiones de los historiadores bastante frecuentes sobre la periodicidad del lustrum, es decir sobre lo que significa el término “lustrum quinquennale” y la locución idiomática “quinto quoque anno”, pueden der dirimidas de modo satisfactorio.

Hace mucho que en la literatura fue descubierta la conexión de los cultos periódicos romanos y griegos53; este rasgo fue destacado por A. Szábó y G. Piéri54. A. Szábó en su investigación del lustrum como del rito cíclico, estableció la correlación entre esta ceremonia y el período cósmico cultual griego Pentethriv", basado en la observación por los antiguos de la revolución periódica de la Luna y del Sol.

Tomando en consideración, que el lustrum teóricamente debía celebrarse cada cuatro años en el quinto, y que lustrum es también escala principal del sistema cronológico romano, se puede compararlo con otras feriae importantes con la periodicidad de 4 o 5 años. Particularmente, las Olimpíadas clásicas panelénicas fueron celebradas una vez al 4 años según el calendario solar, es decir una vez al 5 años según el calendario lunar, que es más arcáico55.

Sin embargo, el calendario romano fue excesivamente móvil. Tomando en consideración la in coincidencia del ciclo solar y lunar para el período con la extensión de 4 - 5 años y también lo que en el tiempo primordial el calendario romano fue completamente controlado por los reyes y pontíficos56, es posible admitir, que así se explica falta de una fecha fijada y precisamente calculada para la realización del lustrum.

Así, el término quinquennale se refiere al calendario lunar. De esta manera la combinación lustrum — quinquennium nos permite remontar la instauración de esa ceremonia al período de la reforma de calendario de Servio, cuando el año se hizo aproximadamente igual al nuestro, pero fue calculado según el ciclo luno-solar. Hasta más tarde, en una época del calendario solar, las expresiones quinto quoque anno = quinquennium quedaron como los sinónimos del lustrum. Puede ser es porque «cuatro años (solares)» fue un número pár, «incompleto» y, entonces, ritualmente inadmisible para los romanos (сompare: Сensorin. De die nat. 20.5). El término quinquennium ya en la época del censor Apio Cláudio (el 312 a. J.) no representaba de una manera adecuada la esencia del asunto, ya que el lustrum debía realizarse una vez al cinco años (quinquennale), pero prácticamente fue celebrado cada 4 años en el quinto, como lo mencionaba Th. Mommsen a su tiempo57.

Al mismo tiempo existen otras teorías, que unen el lustrum con el calendario solar, que fue instaurado más tarde58. Estas teorías fueron propuestas por el especialista en religiones húngaro A. Szábó (1939) y el filólogo inglés R. M. Ogilvie (1961)59.

A. Szábó insistía en una tesis poco demostrable que los animales sacrificados, conducidos tres veces alrededor del ejército en proceso lustrativo60suovetaurilia — luego fueron quemados en el altar de Marte, que imitía la luz celestial purificativa61. R. Ogilvie modernizó un poco la tesis de A. Szábó, supuso que el término lustrum por si mismo hubiera significado la fuente del fuego ritual que actuaba como el instrumento de purificación62.

Tomando en consideración la argumentación insuficiente de la contraposición del culto solar y lunar, y también el que Marte en la antigüedad se consideraba como «el rey de la luz»63, estará claro que la versión de A. Szábó y R. M. Ogilvie sólo completa la representación general, sin cambiarla en principio. «Luz», «iluminación» de ningún modo contradicen al concepto del «fuego»: ambos pueden ser como símbolos de purificación, de saneamiento, tanto del calor, de la sequía o de la muerte (recordamos luerve del «himno» de los arvales)64.

Émile Benveniste también estudiaba esta cuestión en los límites de la teoría de «lustrum < lux». Partía del atestiguamiento de Livio (I.44.2), en el que figura una locución prima luce – «las condiciones rituales importantes de la ceremonia», según este comparativista. Es decir, el lustrum aquí se asocia más bien a la luz solar que al culto de Luna, al que se remonta el mismo término lustrum – «movimiento alrededor y a la derecha». É. Benveniste interpreta el término sagrado lustrare como «contornear, revisar», «purificar» y del prima luce – «iluminar»65. Pero él basaba su hipótesis en el análisis de una sola fuente, eligida voluntariamente (Livio), sin prestar cierta atención, en particular, a la tradición más antigua, representada por Varro (L.L. VI.86-87, 93).

 

 

5. – La significación del término «lustrum condere» en aspecto marcial

 

La expresión sagrada lustrum condere fue definida por G. Dumézil simplemente como «la grandе lustration quinquennale du peuple»66, que, a nuestra opinión, no explica nada.

О. Leuze supuso que lustrum condere — es terminus technicus que designa la terminación del censo, es decir condere — «terminar»67; al mismo tiempo se debe comprenderlo también en el sentido «fijar el período nuevo» entre los censos y los lustrum. Es una explicación teleológica.

A. Szábó escribía aproximadamente sobre esto también. La expresión de lustrum condere significa «fijar el período lustral, purificativo después de la realización de lustrum inminente»68; aquí el lustrum — es un nuevo período quinquenal en la vida de civitas.

W. Оttо traducía lustrum condere como «poner en depósito al erario los datos del censo»; entonces, el lustrum simboliza solamente su portador material69. H. Berve rechazó la interpretación de W. Otto y, siguiendo a Th. Mommsen, interpretaba lustrum condere como «fundar, afirmar el Estado para los siguientes cinco años».

La definición de lustrum condere propuesta por Kurt Latte, está afin al punto de vista de W. Otto. K. Latte traduce condere como «sepultar, inhumar» (cfr. el rito «inhumación del rayo», fulgur condere). De esta manera, lustrum condere — es una inhumación simbólica del período quinquenal anterior de la existencia de la civitas70.

G. Piéri estudia el término condere conforme al lustrum (a su opinión, es una palabra clave). Por consiguiente, condere = «reflejar» (franc. rejeter), y lustrum condere = «reflejar la luz»71. Pero el sentido de la interpretación de G. Piéri no está muy claro, la tentativa del jurista reducir toda la multitud de ideas de sus antecedentes a un común denominador, al parecer, no es acertada. Escribe que «todos los científicos están de acuerdo de que el lustrum procede de la raíz general indoeuropea *lu- y significa un objeto librador, un instrumento de purificación ... En todo caso, la palabra lustrum contiene una idea del círculo»72.

Parece que no vale la pena conseguir el consenso de los científicos por concepto de la reducción de la raíz original del lustrum a *lu-. ¿Cómo entonces entender la estrofa del himno de los hermanos arvales «Neve luerve Marmar ...»? La parabra que contiene el tema *lu- en texto del Himno tiene la significación opuesta a lá propuesta por G. Piéri: luer(ve) no es un «instrumento de liberacion», más bien es lo de que los arvales piden que Marte les libre. Así, en la actualidad ya no hay opinión unánime sobre el contenido de los términos lustrum y lustrum condere.

La definición del lustrum dada por G. Piéri («lustrum es una ceremonia que repite el movimiento circular del Sol (l’astre solaire) y su luminiscencia»)73, se puede aceptar tampoco. Es que el origen del término lustrum, a nuestra opinión, está relacionado con la época del calendario lunar (la unión «Lunalustrum» fue destacada por É. Benveniste). En caso extremo el rito halla el carácter público durante el paso al calendario luno-solar. La observación de G. Piéri que «esta luz solar simbolizaba purificación y protección del mal» no se depende de ninguna interpretación de la palabra lustrum. Como lo ya demostró G. Dumézil, la protección del mal, incluso preventiva (piaculum) guardaba estrecha relación con el concepto suovetaurilia, es decir, con el rito del sacrificio de los animales a Marte durante el lustrum74.

 

 

6. – Reconstrucción de los aspectos militares del rito

 

Para reconstruir el rito del lustrum tenemos a nuestra disposición bastante fuentes de origen muy removido, pero ellos tienen unas contradicciones, que están predeterminadas por dos tradiciones antiguas — la romana y la helénica, y también por lo que los autores antiguos mostraron pocas realidades de los siglos VI - V a. J. Con todo eso hay que recordar bien, que el lustrum fue ante todo un rito sagrado y como tal no sufrió, con paso de tiempos, ningunos cambios más o menos importantes en el orden de la realización de la ceremonia. Los anticuarios antiguos, que describieron ese rito, podían del todo haberlo observado con sus propios ojos, es que el último lustrum ejemplar fue realizado por el imperador Cláudio I.

Así, dirigimos a las fuentes:

 

Varro, LL. VI.86: Nunc primum ponam de censoribus tabulis: “ubi noctu in templum censor auspicaverit atque de caelo nuntium erit, praeconi sic imperato, ut viros vocet: «Quod bonum fortunatum felix salutaretque siet populo Romano Quiritibus reique publicae populi Romani Quiritium mihique collegaque meo fidei magistratuique nostro! Omnes Quirites pedites armatos privatosque curatores omnium tribuum, si quis pro se sive pro altero rationem dare volet, vocato in licium huc ad me!» (87): Praeco in templo primum vocato, postea de moeris, item vocato. Ubi lucet, censores, scribae, magistratus murra unguentisque unguentor. Ubi praetores tribunique plebei quique in consilium vocati sunt venerunt, censores inter se sortiuntor, uter lustrum faciat. Ubi templum factum est, post tum conventionem habeto, qui lustram conditurus est”.

 

Varro, LL. VI.93: ...Censor exercitum centuriato constituit quinquennalem, cum lustrare et in urbem ad vexillum ducere debet.

 

Liv. I.44.1: [Servius Tullius] edixit, ut omnes cives Romani, equites peditesque, in suis quisque centuriis, in campo Martio prima luce adessent. (2): Ibi instructum exercitum omnem suovetaurilibus lustravit; idque «conditum lustrum» appellatum, quia is censendo finis factus est.

 

Dionys. IV.22.1:

Tovte d jouv`n o; Tuvllio" ejpeidh; diev-taxe to; peri; ta;" timhvsei", cekeusa" tou;" polivta" a[panta" sunelqei`neiv" to; mevgiston tw`n pro; th`" povlew" pedivwn e]conta" ta o}pla   kai; tavxa" tou;" q ji;ppei`" kata; tevlh kai; touv" pezou;" ejn favlaggi kai; tou;" ejstalmevnou" to;n yiliko;n o;plismo;n ejn toi`" ijdivoi" e;kavstou" lovcoi" kaqarmo;n aujtw`n  ejpoihvsato tauvrw/ kai; kriw`/ kai; travgw/. Ta; i;;erei`a tau`ta tri;" periacqh`nai peri; to;   stratovpedon keleuvsa" e[quse tw`/ katevconti to; pedivon  [Arei. (2):Tou`ton to;n kaqarmo;ne}w" tw`n kat jejme; crovnwn  ;Rwmai`oi kaqaivrontai meta; th;n suntevleiantw`n timhvsewn   u;po; tw`n ejcovntwn th;n i;erwtavthn ajrch;n Lou`stron ojnomavzonte".

 

Ahora determinamos brevemente los rasgos comunes y las diferencias en las descripciones de la ceremonia en los fragmentos antes citados:

 

Rasgos comunes de la tradición

Diferencias en la tradición

1) el rey / el censor-lustrificador da orden de venir a los cives armados, de caballo y a pie al Campo de Marte (su terreno sagrado, templum) y allí colocarse en filas.

Varro: Antes del orden sobre la comparecencia en el Campo de Marte se efectuan los auspicios y el rezo (carmen); para el lustrum la gente anda sólo a pie, se reune el Consejo sobre la realización del lustrum; los miembros efectuan la unción; los censores según el sorteo determinan al uno, que va a realizar un sacrificio y encabezar la procesión a la ciudad.

2) el rey / el censor-lustrificador realiza el sacrificio de suovetaurilia: tres animales (dos de ellos son toro y carnero), conducen alrededor del ejército y inmolan.

Livius: el rey / el censor-lustrificador anuncia (edixit) la realización del lustrum. Tercer animal sacrificado es un cerdo (sus).

3) El rito del lustrum se realiza después de la terminación del procedimiento del censo.

Dionys. Hal.: Tercer animal sacrificado es un chivo (travgo"); a los animales les conducen tres veces alrededor del ejército formado.

 

Lo primero que se puede decir es que ni uno de estos textos nos permite reconstruir el desarrollo original del rito de lustrum. Varro, aunque cita los documentos de carácter de derecho público, no obstante indica a la datación más tarde de las notas. En su comunicación en el lustrum figuran solamente los ciudadanos pedestres: es decir, el terminus post quеm de su material es el 123 a. J., cuando los jinetes empezaron a pasar el censo separadamente de todo el ejército pedestre (Varro se refiere de mala gana incluso a los eventos de final del siglo III a. J.).

El texto de Livio tampoco revela su procedencia bastante temprana. Es evidente, que Servio Tulio no tuvo necesidad de dar unos edictos especiales (edicta): si creer en las fuentes, la civitas de su tiempo contaba con sólo 80000 o 84000 ciudadanos. De esta manera, potencialmente los sujetos al servicio militar, que tenían que asistir el lustrum, no podía ser más que 25% de esta cantidad75.

Dionicio, al parecer, cuenta sobre la realización del rito de sacrificio más detallado: eso, por lo visto, fue lo más interesante para los griegos. Al mismo tiempo no está completamente claro a la luz de las noticias sobre los ritos purificativos romanos (piacula, kaqarmoi;), ¿por qué entre los animales sacrificados apareció un chivo? ¿Y eso no significaría que Dionicio el mismo a veces «corregía» la tradición romana de un modo griego76?

A pesar de las particularidades mencionadas del ritual, las fuentes citadas más arriba (sobre todo, Varro y Dionicio) nos permiten reconstruir parcialmente la ceremonia del lustrum.

Las fuentes nos representan el lustrum principalmente como el acto militar. Eso es un rito sagrado más antiguo77, que fijaba como la formación de ejército consagrada por los dioses, tanto el lugar de cada un ciudadano en su fila (classis) según el censo. Repetimos una vez más, que censo y lustrum pararon un golpe no sólo por la organización curial de la milicia romana, sino formaron el nuevo sistema de votación ventajoso a los plebeyos. El lustrum destacaba el papel rector del rey romano como del adalid supremo de la comunidad armada y el estado subordinado de los demás. El rex, y más tarde – el censor-lustrificador, como lo destaca Varro, fue el único magistrado que tuvo derecho a introducir los ciudadanos armados en la Ciudad (in urbem... ducereVarro, L.L. VI.93)78 y no sólo llevarles hasta las puertas de Roma, como se consideraba antes.

De esa manera, el lustrum consiste en dos operaciones:

 

1.                 La formación de batalla de los miembros armados da la comunidad romana según las listas censuales: todos los que tienen permiso del rey (del censor republicano) a la procedura del censo o del lustrum ya son ipso facto — ciudadanos.

2.                 La introducción de una procesión armada en la Ciudad.

 

Se sabe, que hasta la mitad del siglo V a. J. el lustrum fue realizado por el praetor maximus79 o por el cónsul mayor de edad, después — por el censor mayor, desde el 351 a. J. — sólo por el censor patricio. Desde el 280 a. J. el censor-lustrificador fue determinado según el sorteo independientemente de su pertenecencia social. La preparación del lustrum presuponía la ejecución de los auspicios y la marcación del territorio de donde el censor-lustrificador iba a dirigir la formación de las tropas y donde iba a inmolar las víctimas (este sitio debía estar poco delante del templo de Marte: Liv. XL. 45 - 46)80. No lejos, en el aula de la villa рublica levantada por edicto censorial en el 434 a. J., tenían que situarse unos áugures, que debían observar los presagios celestes, que surgían durante el ritual81. Precisamente de este terreno sagrado (extemplo) un pregonero dirigía un llamamiento a los ciudadanos por primera vez y les comunicaba el tiempo de la ceremonia, el mismo llamamiento él tenía que repetir desde los muros Servianos de la ciudad y, con todo, pronunciar la carmen-precatio citado por Varro un rezo por la prosperidad de los romanos y de sus cosas comunes (rei publicae). Todos estos actos se realizaban por la noche y, evidentemente, constituían una parte más antigua del ritual de lustrum.

Al amanecer (prima luce) la ceremonia del lustrum se inaugura con una formación del ejército y con realización del rito de los suovetaurilia — a los animales machos sagrados les conducen tres veces alrededor de las tropas y luego les inmolan en el altar de Marte, que se encuentra allí mismo en el Campo de Marte. Los sacrificios, por lo visto, iban acompañados por la pronunciación de los votos (carmina) citados por Valerio Máximo (Val. Max. IV. 1. 10). Y por fin, toda la festividad se termina con la entrada solemne de las tropas en la Ciudad debajo de las banderas y bajo el mando del rey (o del censor-lustrificador republicano).

La marcha festiva encabezada por el censor, pasaba por la via Triumphalis — por el camino, que atravesaba todo el Campo de Marte y fue adyacente a los muros de la Ciudad, formando una plaza antes de sus puertas (porta Triumphalis, porta Mugionis). Es más probable, que la ceremonia hubiera terminado en una colina cercana, en el Capitolio, por analogía con la marcha triunfal. En este caso la procesión lustral pasaba a través de porta Triumphalis. Si las tropas (o solamente su parte sombólica82) no pasaron al Capitolio, probablemente se pararon cerca de Ara Maxima en el forum Boarium (una plaza más cercana a porta Mugionis).

No es tan difícil determinar la distancia recorrida por la procesión. La marcha lustral empezaba no lejos del edificio de la villa publica, la posición del cuyo sabemos83 (son a eso de las 300 metros hasta las puertas de la Ciudad) y terminaba en el Capitolio o en el forum Boarium. Este camino es cerca de 400 metros todavía. Por desgracia, sabemos mucho menos sobre la terminación de la ceremonia del lustrum.

El orden de los actos principales censorios, por lo visto, se estableció hasta el final del siglo II a. J.: el censo de los jinetes el censo de los demás ciudadanos el lustrum84. Precisamente a ese tiempo el censo de los jinetes se separó del censo y del lustrum principales. En los textos de Livio y Dionicio, que describieron los lustrum primeros, los jinetes todavía asisten el lustrum junto con la infantería, y en los de Varro, que citaba los documentos oficiales de su época, ya no asisten.

 

 

7. – Significación jurídica del rito

 

Pues, el census llegó a ser, en las manos de representantes del poder supremo, un instrumento de la diferenciación económica y político-social de la comunidad romana85. Durante la procedura censual se realizaba la división entre los ciudadanos de pleno derecho, de derecho reducido (feminae, nexi86, infantes, furiosi) y de derecho convencional (servi, peregrini). Según los resultados del censo se formaban los órdenes de milicia (las classes) y se estabilizaba finalmente el volumen de la recaudación para cada categoría de las personas (aerarii, adsidui, proletarii87, orbi orbaeque viduae). Es evidente, que todas estas reformas del sexto rey romano exigían la sacralización obligatoria. Primero, esta legalización estuvo casi un vínculo entre la ceremonia pública instaurada violentamente (el lustrum) por Servio Tulio y las costumbres de antecesores del carácter privado (las lustrationes). Segundo, la legalización proveía la sanción divina (fas) a legislación serviana, por motivo de carencia de tales sanciones en aquellos tiempos en la esfera de derecho público (ius)88.

Naturalmente, la presencia de una u otra persona en cualquera agrupación social no era siempre hereditaria. El estado jurídico de uno se cambiaba de mismo modo que se confirmaba, es decir, a través del paso de la procedura censual y del lustrum que lo seguía.

El lustrum fijaba (en plano sagrado) el cumplimiento de las contratas de los opera publica firmadas por los censores en quinquenio precedente, y las contrataciones nuevas para el quinquenio sucesivo. En los siglos V - IV a. J., a condición de la debilidad del sistema financiero de Roma y de la pobreza de su población89, la ausencia rara del lustrum después del censo, que tampoco era fenómeno frecuente en la vida de la Roma primordial, aunque ha embarazada a unos tribunos de la plebe, pero, al parecer, no ha turbada ni a los magistrados, ni al senado. Sin embargo, es claro, que la carencia de la periodicidad de los censos y lustrum correctamente tolerada testimonia sobre la inestabilidad de la situación económicо-social de la Roma primordial.

¿Estaría el lustrum realmente el instrumento insustituible para legalización90 de los censos? Los romanos de la República no se interesaban a esta cuestión. Sólo en el siglo IV d. J., en la época de Diocleciano que instaló el régimen alimenticio especial y censual (annona), el jurista justineáneo Dositeo enfocó esta cuestión de modo siguiente:

 

Dosith. XVII: Magna autem dissensio est inter peritos, utrum hoc tempore vires accipiunt omnia, in quo census [agitur], aut in eo tempore, in quo lustrum conditur: sunt enim qui existimant non alias vires accipere quae aguntur in censu nisi haec dies secuatur qua lustrum conditur; existimant enim censum descendere ad diem lustri, non lustrum decurrere ad diem census. Quod ideo quaesitum est, quoniam omnia quae in censum aguntur lustro confirmantur91.

 

Hasta una vista superficial sobre este texto permite considerar que cuestión del significado del lustrum no estuvo examinada por los juristas romanos hasta el siglo IV d. J. Es probable, que el lustrum se ha presentado teóricamente la legalización sagrada y, con el tiempo, la autorización del carácter jurídico-público de los resultados censuales. Pero la cuestión instalada por Dositeo ha estado, como lo vemos, en la esfera práctica.

Es evidente, que el lustrum, formalmente, si hubiese realizado poco después de terminación del censo, había confirmado efectivamente las listas censuales92 y eso fue una legalización la más adecuada, dado que fue realizada no sólo por un senadoconsulto, sino por voluntad de los dioses, y fue confortada con los votos y sacrificios célebres en presencia de los militantes, es decir, la parte más competente de la comunidad romana.

De facto, los lustrum fueron realizados más raramente que los censos “correspondientes”; no todos los censores tenían posibilidad o intención para organizar estas proceduras complicadas, tampoco los mismos censores fueron elegidos cada 5 años … Y como el resultado, la legalización de toda la actividad censoria a través de la realización del lustrum, la más deseada y adecuada desde el punto de vista del derecho civil y sagrado, fue, por lo menos, en el período de la Primera República, bastante problemática, puesto que tenían lugar varias circunstancias objetivas y subjetivas, así como: las dificultades en proceso de realización del censo, la abdicación de uno u otro censor por motivos “sagrados” o sea políticos (como en el período de los 380 – 363 a. J.), la muerte probable de un censor, et cétera.

 

 

8. – El lustrum en la vida política romana

 

Pues, antes era examinado uno de los componentes relevantes del lustrum como un acto político, es decir, - su papel en proceso de formalización de los resultados del censo y de actividad censoria en general. La función del lustrum no menos relevante es aprobación y publicación de la estadística censual. Las listas de los ciudadanos con indicación del estado de propiedades, es decir, así llamadas “declaraciones fiscales” (las professiones censuales), fueron, en el período de la República en ausencia de los órganos de control y fiscales, documentos más importantes que hoy. Por eso la abstensión de la participación al censo se castigaba igualmente tanto en los tiempos de Servio Tulio como de Cicerón.

Los datos del censo respondían a las dos necesidades de la civitas — al registración de los militantes y contribuyentes; de modo indirecto se formaba el cayastro de los campos comunes estados en uso y posesión de los ciudadanos (el ager publicus)93. Todos estos datos estaban a disposición de los censores.

Todas estas listas ex censu se puede presentar de modo siguiente:

 

Lista de todos los ciudadanos

Los términos romanos

Traducción

Comentarios

Omnium civium capita

Registro total de ciudadanos

Todos los ciudadanos (+ mujeres?)

Personae sui iuris

Hombres-cives de pleno derecho

Los “padres de familia”

Iuniores armati

La “juventud militar”

De 17 hasta 46 años de edad

Equites equo publico

Jinetes “con caballo público”

18 centurias fuera de las clases

 

Lista fiscal especial

Los términos romanos

Traducción

Comentarios

Orbi orbaeque viduae

Los huérfanos y viudas

Pagaron no sistemáticamente

Proletarii

Los proletarios

Liberados de la recaudación

Caelibes et peregrini

Los solteros y extranjeros

Imposición no estandarda

Aerarii

“Los prescritos al erario”

Multas en cualidad de sobreimpuesto

Occupatores agri publ.

Los tenedores del ager publicus

Contribuciones, la renta agraria

 

La primera lista que era la más general, contaba el número maximal de los ciudadanos y, evidentemente, estuvo la fuente estadística de la población romana la más relevante para los autores de la tradición antigua.

La tabla de las personas sui iuris es una lista de los contribuyentes de los dos géneros de los tributa: del primero, es decir, del tributum capitale que fue impuesto todavía por los reyes (Liv. I.43.13), y del segundo, que había cobrado en el período de los 406-167 a. J. y estaba el crédito público sin intereses y se dirigía a las necesidades militares (el tributum militare).

“Los iuniores armati” es un registro de los reclutas, así llamado antes “el censo pequeño” a diferencia del “censo mayor” que incluía todos los ciudadanos (los omnium civium capita = sui iuris + iuniores). Los iuniores fueron, en general, personas alieni iuris y no estuvieron contribuyentes, pero formaron la base del ejército centuriado romano. Las personas de plenos derechos (sui iuris), al contrario, a veces fueron atraídas al servicio militar de custodia urbana (las personas de 46 hasta 60 años de edad, cfr.: Liv. VI.6.14), pero su papel básico fue un pago de los tributos. Los solteros (сaelibes) de vez en cuando, y esto dependía de la situación económica y, conformemente, de la actitud de los censores a esta categoría de ciudadanos, fueron sometidos a la imposición del tributo capital complementario en género de una multa por carencia de los niños. La categoría contraria es mendigos (proletarii), que fueron plenamente liberados de la tributación en caso de presencia de descendientes. Los huérfanos de ambos sexos y las viudas (los orbi orbaeque viduae) – todos como las personas sui iuris – estuvieron habitualmente sujetos de la tributación aligerada. Sus recursos efectivos fueron directamente usados desde los tiempos de Tarquinio el Prisco para el alimento de la caballería pública (los equi publici; este tributo impuesto por Tarquinio el Prisco, fue confirmado por Servio Tulio94 y, cerca del 403 a. J., por el censor Camilo: Plut. Camill. II). A veces los huérfanos y viudas se incluyeron en el registro general de omnium civium capita como las personas sui iuris: de estos acontecimientos testimonian las reservas especiales de Livio en proceso de citación de los datos censuales (Liv. III.3.9: praeter orbos orbasque; Perioch. LXIX: praeter pupillos et viduas). Los erarios fueron ciudadanos excluidos de las tribus y por eso sometidos a la tributación progresiva de los bienes (ellos pagaron al fisco mucho más que los demás – tribules: Liv. IV.24) conforme a la sanción censoria de la cura morum por violación de las costumbres de antecesores. El plazo mínimo de permanencia en esta categoría constituyó un período de un censo a otro, es decir cerca de 5 años. Los ciudadanos como poseedores del derecho a la ocupación del ager publicus pagaron la renta natural en especie (vectigal). Naturalmente, según las dimensiones de rentas de los campos ocupados, los censores del período de la Primera República precisaron las superficies de esos terrenos95. Los pagos fueron, naturalmente, voluntarios. La recaudación se basaba en la fides, es decir en la fé, que se proporcionaba a cada un ciudadano por el colectivo romano.

El censo de los jinetes (la recognitio equitum) se presentaba la verificación de las condiciones externas del caballo público y las capacidades militares de su dueño, sus idoneidad al servicio en el ejército romano. Esta variedad de los registros censuales tuvo que ser aprobada a través de la ceremonia sagrada del lustrum.

Un acto que se necesitaba todavía la legalización sagrada fue una ceremonia de la inclusión de las organizaciones territoriales nuevas (las tribus) en la civitas. Con ayuda de la “Historia” de Tito Livio y de los “Periocas” de su obra no es difícil probar que inclusión en el cuerpo de la civitas de unos u otros territorios y poblaciones ahí habitantes se acompañaba invariablemente con la confirmación de este hecho a través de la ceremonia del lustrum.

Estos son datos del IV a. J.:

 

Tito Livio; años

El texto liviano

VI.5.8; el 387 a. J., las tribus son 25.

Тribus quattuor ex novis civibus additae: Stellatina, Tromentina, Sabatina, Arniensis.

VII.15.12; el 358 a. J., las tribus son 27.

Eodem anno duae tribus, Pomptina et Publilia, additae.

VIII.17.11; el 332 a. J., las tribus son 29.

Eodem anno census actus, novique cives censi; tribus propter eos additae Maecia et Scaptia: censores addiderunt...

IX.20.6; el 318 a. J., las tribus son 31.

… et duae Romae additae tribus, Ufentina ac Faleria.

X.9.14; el 300 a. J., las tribus son 33.

Et lustrum eo anno conditum a ... censoribus: tribus additae duae, Aniensis ac Terentina.

 

Los fragmentos sobredichos de la “Historia” de T. Livio reflejan casi plenamente tanto las etapas de la difusión de la ciudadanía romana en período de la Primera República, como la terminología de este proceso. Es evidente, que esquema se presenta de siguiente modo: anexión del territorio nuevo inclusión de los ciudadanos nuevos ex censu en cuerpo de la civitas formación de una tribu nueva sacralización y fijación de estos actos a través del lustrum. Naturalmente, aquí se trata del siglo IV a. J., pero, ¿no sería instalado ya este orden en la época de los reyes96? Para el tiempo de Servio Tulio el historiador romano reproduce la misma consecuencia de acontecimientos: el censo la distribución de los ciudadanos por las tribus territoriales el lustrum (Liv. I.43.13 - I.44.2).

Esta observación da el derecho de aceptar formalmente el famoso punto de vista de los historiadores y juristas, que consideran que el lustrum fue un acto que daba al censo un vigor jurídico97. He dicho “formalmente”, ya que no puedo acordarme, por ejemplo, a la siguiente opinión de G. Piéri y otros juristas: «el censo no podía considerarse finalizado hasta el tiempo de formación del nuevo ejército centuriado a través del lustrum realizado en el Campo de Marte». G. Piéri escribía la tesis en derecho, no en historia. Por eso sus discursos tienen carácter poco abstracto98, pués las fuentes antiguas con frecuencia testimonian de lo inverso. A mí me parece que tenía razón el historiador húngaro de la religión romana А. Szábó, que consideraba que la fórmula de «el lustrum de una vez a los 5 años» sería la regla general, pero los censos tenían prácticamente lugar conforme a la regla popular: «venga lo que venga»99. Al fin y al cabo G. Piéri ha admitido este hecho también100.

 

 

9. – Conclusiones

 

En este ensayo son usados y comparados todos los estudios y fuentes accesibles sobre el problema de la introducción de ritual sagrado del lustrum”, de su papel en la vida político-social romana, del curso de la ceremonia lustral y de otros aspectos relacionados con la función marcial de este rito. El análisis de estos fenómenos permite postular las siguientes hipótesis:

1. es probable, que la ceremonia del lustrum haya surgido del ritual de adoración colectiva al dios de Marte en su hipóstasis militar.

2. La llanura entre el Capitolio y la flexión del Tibro estuvo el “territorio sagrado” de Marte más antes de la instauración de la República (el 509 a. J.).

3. El término del lustrum, cuya comprensión ha provocado ya muchas discrepancias entre los autores antiguos, en el tiempo presente tampoco puede ser interpretado unívocamente. Hay que suponer sólo la derivación del término de los verbos con significación de lucir consagrar purificar (= lustrar). La noción del lustrum fue relacionada precisamente con los cultos lunares y después – a los luno-solares.

4. Hasta hoy la combinación idiomática religiosa romana de “lustrum condere” no puede ser interpretada lógicamente. Está claro que esa sea expresión estable del léxico sagrado.

5. El aspecto militar de la ceremonia es tampoco favorable para reconstrucción. Está claro que el lustrum haya tenido que fijar en el sentido sagrado la constitución del «ejército centuriado nuevo» que fue completado ritualmente en el Campo de Marte con periodicidad de cerca a 5 años. Es notable que los censores en falta del imperio tuvieron que introducir, como triunfadores, el ejército “constituido de nuevo” por ellos en la ciudad. Es cierto que no está claro, donde y con que acto se finalizaba la procesión de la milicia bajo la conducción del censor-lustrificador.

6. El lustrum, desde el punto de vista de derecho sagrado, representaba una forma de legalización de las listas censuales y, especialmente, de los registros de guerreros. La legalización tuvo prácticamente el carácter facultativo101, puesto que esta procedura fue técnicamente cumplida con dificultad.

7. Desde el punto de vista de la política general, el lustrum verificaba: 1) los registros de los ciudadanos nuevos; 2) el volumen de propiedades confesadas voluntariamente por ellos, también las posesiones agrarias en el ager publicus; 3) la distribución de los ciudadanos por las regiones electorales territoriales (las tribú) y por las clases militares (las centuriae).

Así, el lustrum legitimaba cada vez la introducción en el campo del derecho civil romano que fue Campo de Marte material, de las personas y tribus nuevas.

 

 

 

35 Varro, LL. VI.2.11: Lustrum nominatum tempus quinquennale a luendo, id est solvendo, quod quinto quoque anno vectigalia et ultro tributa per censores persolvebantur.

 

36 Hoy este punto de vista ha recibido por la historiografía italiana (F. Мilazzo) y rusa (I. L. Маyak).

 



[1] Cada actividad tiene la suya divinidad protectriz.

 

[2] A. M. Smorčkov (A. M. Сморчков, Римское публичное жречество: между царской властью и аристократией // ВДИ 1, 1997, 45) dice que el lustrum mantuvo «la directa relación entre ciudadano y culto público».

 

[3] Véase: A. M. Smorčkov, op. cit., 39: «La actividad de los reyes en la esfera sagrada (como en otras) ha aumentada bajo la dinastía etrusca, cuando el proceso de constitución del Estado Romano entró al estadio último».

 

[4] «En general, los historiadores reconocen el que los reyes romanos tuvieron derecho de administrar en la esfera sagrada; los sacrificios públicos… estaban medios relevantes para mantener … el poder real» (A. M. Smorčkov, op. cit., 39).

 

[5] Los Romanos, Marsos y Mamertinos, según E. M. Štaermán (Е. М. Штаерман, Социальные основы религии древнего Рима, М. 1987, 31) y M. Levi (M. Levi, Italia antica, Milano 1972, 21 sgg.).

 

[6] Е. М. Штаерман [E. M. Štaermán], Марс // Мифы народов мира, Т. 2, М. 1992, 120.

 

[7] В. И. Модестов [V. I. Modéstov], Римская письменность в период царей // Ученые записки Казанского университета. Вып. VVI, Казань 1867, 128. Sobre las analogías célticas de Marte (Nuadu, Ogma = Varuna védico) y de Apolón, sobre las funciones de esos dioses, véase: К.-Ж. Гюйонварх, Ф. Леру, Кельтская цивилизация, М. – СПб. 2001, 150-170 [F. Le Roux, Ch.-J. Guyonvarch, La civiltà celtica, Padova 1987].

 

[8] Аполлон // Мифы народов мира, Т. 1, М. 1991, 92-93. Apolón el Matador: Hom. Od. XV. 403 - 411; III. 279 sqq.; Hom. Il. I. 43 – 53. Apolón como divinidad de fertilidad agrícola: Paus. III. 13. 4.

 

[9] V. I. Modéstov, op. cit., 122-123. Unos historiadores observan la triplicidad de Маrte, de eso viene la tríada de las víctimas, como decía E. M. Štaermán: Е. М. Штаерман, Социальные основы религии Древнего Рима, М. 1987, 65. Véase también: F. Sini, Uomini e Dèi nel sistema giuridico-religioso romano: pax deorum, tempo degli Dèi, sacrifici // Ius Antiquum 8, 2001, 24–25.

 

[10] G. Dumézil, La religion romaine archaïque, P. 1978, 179.

 

[11] V. I. Modéstov, op. cit., 77; L. Pröller, Römische Mythologie, T. 1, B. 1883, 593.

 

[12] G. Dumézil subraya especialmente la relación genética entre el Conditor Urbis y Marte según el principio «hijopadre» (G. Dumézil, Mythe et épopée. Histoires romaines, T. 1, P. 1978, 210). Ésta relación se destaca y en los mitos antiguos griegos sobre los Argonautas: de los dientes del dragón matado sembrados por Jasón en el Campo de Ares (= el Campo de Marte) acrecen los soldados. Véase: В. Замаровский [W. Zamarowski], Ясон // Боги и герои античных сказаний. Словарь, М. 1994,386–387. En la mitología colquídica el culto de San Jorge reemplazó la adoración al dios antiguo de guerra Laš que mata al dragón. Lo mismo, pero sobre la tradición del Cadmo, véase: Hygin. Myth. 178: 1) Cadmo mata al dragón en el Campo de Ares; 2) Cadmo siembra en este lugar los dientes de dragón, de los cuales acrecen soldados. Véase también: Р. Грейвс [R. Graves], Мифы древней Греции, М. 1992, 154, 445.

 

[13] E. M. Štaermán, op. cit., 66. Pero G. Dumézil (Mythe et épopée, T. 1, 206) separa rigurosamente las competencias” de Marte como el dios de Guerra y de Quirino como el dios de Paz. La teoría precedente, propuesta por la historiografía alemana: F. Altheim, Römische Religionsgeschichte, B. – Lpz. 1931, Bd. 1, 67 f. («Quirinus ist Kriegsgott – der Kriegsgott der quirinalischen Gemeinde gewesen; Mars hat in ihr keinen Kult besessen …» etc.).

 

[14] И. Л. Маяк [I. L. Mayak], Рим первых царей, М. 1983, 116.

 

[15] Liv. I.16; Plut. Romul. XXVII-XXIX; Numa II; Camill. XXXIII.

 

[16] E. M. Štaermán, op. cit., 84.

 

[17] Véase el libro de A. I. Nemirowski: А. И. Немировский, История раннего Рима и Италии, Воронеж 1962, 220.

 

[18] El patricio Lucrecio que consagró el templo fue reconocido en la ciencia moderna como la persona auténtica, véase: J.-Cl. Richard, Les origines de la plebe romaine, Rome 1978, 478.

 

[19] Е. М. Штаерман [E. M. Štaermán], К проблеме возникновения государства в Риме // ВДИ 2, 1989, 80: el poder del rey tenía el carácter sagrado; las funciones generales de alguno caudillo de tribu primitiva fueron la sacerdotal, la legislativa y la militar.

 

[20] El culto de Diana de Arizia (40 km de Roma) fue un fenómeno religioso para todos los latinos habitados en las montañas Albanas. En tiempos de Servio Tulio este culto fue removido en Roma, en el monte Aventino: eso fue un rito típico de la evocatio, la tradición indoeuropea antigua (E. Gjerstad, Innerpolitische und militärische Organisation in frührömischer Zeit // Aufstieg und Niedergang …,  T. 1. Bd. 1, N. Y. 1972, 136 ff.; А. В. Коптев [A. V. Kóptev], Об «этрусской династии» архаического Рима // Античность и средневековье Европы, Пермь 1994, 75; Он же. [Idem], Античная форма собственности и государство в Древнем Риме // ВДИ 3, 1992, 16–17). Siguiendo a G. Frazer (Дж. Фрэзер, Золотая ветвь, М. 1983, 159 и сл.), А. V. Koptev deduce el nombre de Diana (Di-Anus) del apellido del dios antiquísimo de los itálicos – Jano (Ianus). La crítica de la teoría de G. Frazer: Д. Фонтенроуз и др. [D. Fauntainrose y otros], Обрядовая теория мифа, СПб. 2003, Гл. 1, 3; R. A. Segal, The Myth-Ritualist Theory of Religion // Journal of the Scientific Study of Religion 19, 1980.

 

[21] G. Dumézil de tal modo caracteriza la actitud de los Alanos (los antecedentes y progenitores de los Osetinos modernos) al propio caudillo militar y a la cima de la tribu: «El respeto a un anciano (en campañas, en particular) se consideraba como un deber, pero bajo la condición de que eso hombre mayor es todavía robusto y fuerte. Vemos que estos guerreros crueles [los Nartos épicos] no tienen semejanza al respeto a la vejez como tal» (Ж. Дюмезиль, Осетинский эпос и мифология, М. 1976, 36; сfr.: Amm. Marcell. XXX.2.22). Esa conclusión puede naturalmente ser propagada también a otras tribus indoeuropeas incluso las itálicas.

 

[22] Según la otra tradición, el rey Tulo Hostilio fue matado con apoyo de Anco Marcio (Dionys. III.35.3; Zonar. VI.5). Sobre la muerte violenta de los reyes romanos véase el libro de A. I. Nemirowski: А. И. Немировский, История раннего Рима …, 151 и сл. Versión sobre el homicidio ritual del rey Servio: A. Bernardi, L’interesse di Caligula per la successione del “Rex Nemorensis” // Atheneum 41, 1953, 283 sgg.

 

[23] A. V. Kóptev (А. В. Коптев, Об «этрусской династии», …, 68-69) es apasionado de otra interpretación de las muertes frecuentes de los reyes (5 de 7), – la ritual, en sentido de G. Frazer (G. Frazer, op. cit., 145 ff.): «Los reyes romanos, al excluir Numa Pompilio y Tarquinio desterrado, habían fallecido violentamente en circunstancias reconocidas como los sacrificios», con alusión al rito del regifugium. La crítica: A. I. Nemirowski, op. cit., 149–150.

 

[24] Véase: Е. М. Штаерман [E. M. Štaermán], К проблеме возникновения государства в Риме // ВДИ 2, 1989. Los reyes Servio Tulio y Tarquinio el Superbo se identifican rectamente por parte de la historiografía extranjera con los tiranos “mayores” de la Grecia arcáica: Л. Капогросси-Колоньези [L. Capogrossi-Colognesi], Формирование государства в Риме // ВДИ 1, 1990, 95).

 

[25] В. Н. Токмаков [V. N. Tokmakov], Военная организация Рима Ранней Республики, М. 1998, 114.

 

[26] Sin embargo, el grupo perdido de los senadores que soportaba a Tarquinio el Superbo no fue admitido a la consagración del templo del Júpiter Capitolino: Liv. II. 8. 6 - 8.

 

[27] Véase, por ejemplo: A. M. Smorčkov, op. cit., 40: «es razonable suponer, teniendo en cuenta la analogía con la historia de otras regiones, que también los reyes romanos trataban de conquistar los bienes sagrados y ponerlos bajo la suya gestión».

 

[28] Е. М. Штаерман [E. M. Štaermán], Марс // Мифы народов мира, Т. 2., 120.

 

[29] Lo más detallado, véase: A. M. Smorčkov, op. cit., 40–41.

 

31 O. Leuze, Zur Geschichte der römischen Censur, Halle 1912.

 

32 L. Deubner, Lustrare // Archiv für Religionswissenschaft 16, 1913, 127-136.

 

33 W. F. Otto, Lustrum // Rheinisches Museum für Philologie 17, 1916, 17-40.

 

34 Como remarca correctamente É. Benveniste (Le vocabulaire des institutions indo-européennes, T. 2, P. 1969 = Э. Бенвенист, Словарь индоевропейских социальных терминов, М. 1995, 372) en relación de los intentos de derivar el lustrum del luvw, «lavar no significa limpiar».

37 W. Warde Fowler, The religious experience of the Roman people, L. 1933.

 

38 G. Piéri, Histoire du Cens de ses origines á la fin de la République romaine, P. 1967, 78-79, notе 4.

 

39 W. F. Otto, op. cit., 39.

 

40 H. Berve, Lustrum // R.-E., T. 13, Hbd. 26, Stutt. 1927, сol. 2040-2059.

 

41 G. Wissowa, Religion und Kultus der Römer, München 1912, 141 ff.

 

42 H. Berve, Lustrum // Real–Encycl., T. 26, сol. 2042.

 

43 C. Koch, Gestirnverehrung im altem Italien, Frankfurt/M. 1933, 23 ff.

 

44 Е. М. Штаерман [E. M. Štaermán], Социальные основы ..., 32.

 

45 C. Koch, op. cit.

 

46 G. Piéri, op. cit., 80.

 

47 Véase: É. Benveniste, op. cit., 372: «es posible que el lustrum eleva al *loukstorm, como la luna – a la *louksna».

 

48 Cic. Nat. deor. I.87: huius hanc lustrationem ... luna complet; cfr.: ibid. II.53,106; Timeus, XXXII: luna lustrato suo cursu

 

49 Lucret. V.931: lustrum luctaque per coelum solis volventia lustra; Sen. Agam. 42: post decima Phoebi lustro devicto Ilio; Macrob. Sat. I.14.6: ut annum CCCLXV dies, quibus sol lustrat zodiacum, según: G. Piéri, op. cit., 80, notes.

 

50 E. M. Štaermán, op. cit., 33.

 

51 La otra tradición (Livio, Dionicio de Halicarnaso, Ovidio y Plutarco) atribuye al segundo rey romano, a Numa Pompilio, la instauración del calendario y el inicio de las observaciones de los fenómenos celestes (véase: Л. Л. Кофанов [L. L. Kofánov], Коллегия авгуров // Жреческие коллегии в Раннем Риме, М. 2001, 82, прим. 99).

 

52 Véase, lo más detalladamente: V. I. Моdéstov, op. cit., 93–101.

 

53 Basándose a la tradición sobredicha de Isidoro de Sevilla.

 

54 En general, véase: G. Piéri, op. cit., 96 et note 53.

 

55 Las festividades purificativas cuadrienales en Atenas se consideraban las quinquenales, según el calendario lunar (Aristot. Athen. polit. LIV. 7). Las Olimpíadas instauradas no más tarde del siglo VIII a. J., en calidad de las festividades rituales en mérito de Zeus Olímpico, sin embargo, se calculaban intrínsecamente por el calendario lunar. Véase: Г. Т. Залюбовина [G. T. Zalyubóvina], Жертвоприношения в жизни греческого полиса // Древний Восток и Античный мир. Труды кафедры истории древнего мира Истфака, Вып. III, МГУ 2000, 43–45; Т. Б. Гвоздева, Е. И. Соломатина [T. B. Gvózdeva, E. I. Solomátina], Приложения // Антология источников по истории, культуре и религии Древней Греции, М. 2000, 587 и сл. El estudio general: M. Douglas, Purity and Danger. An analysis of concept of pollution and taboo, L. 1970.

 

56 V. I. Моdéstov, op. cit., 92-94. Es posible que en la época real el mismo rey hubiera fijado los plazos de cumplimiento de todas las festividades rituales, ya que en la época siguiente esa obligación pertenecía al rex sacrorum. Véase: Varro, VI. 28: ferias primas menstruas, quae futurae sint eo mense, rex edicit populo. En el tiempo republicano la lista de los días fasti - nefasti había compuesta por los pontífices, pero el rex sacrorum sólo la pronunciaba.

 

57 Т. Моммзен [Th. Mommsen], История Рима, Т. 1, М. – СПб. 1995, 239. Pero la falta del gran científico alemano consiste en que consideró que el quinquennium fue un plazo fijado para realizar el lustrum y para la rotación de los censores, ya que antes del 209 a. J. este plazo fue la ficción jurídica.

 

58 Así, E. Gjerstad (Legends and Facts of Early Roman History, Lund 1962, 59), basándose en la autoridad de Varro, remontó la instauración del «calendario con intercalación» al 472 a. J.

 

59 A. Szábó, Lustrum und Circus // Archiv für Religionswissenschaft, 36, 1939, 135-160; R. M. Ogilvie, “Lustrum condere” // The Journal of Roman Studies 51, 1961, 31–39.

 

60 La cifra 3 (tres rodeos sacrificadores lustrales) permite a C. De Boor suponer faltamente que el lustrum fue realizando de tres años al cuarto: C. De Boor, Fasti Censorii, Hamburg 1873, 32.

 

61 La crítica: G. Piéri, op. cit., 81–82.

 

62 Esta tesis se acepta también por Ya. Yu. Zaborowski: Я. Ю. Заборовский, Римские цензы периода Республики // ВДИ 4, 1979.

 

63 Е. М. Штаерман [E. M. Štaermán], Марс, 120.

 

64 Indicamos, analógicamente, que Snegúročka – la divinidad de los mitos eslavos, al realizar el rito purificativo primaveral (las lustrationes) junto con la otra gente, se quemó en llamas del fuego purificativo, ya que la chica fuera una de las divinidades ctónicas (Русские народные сказки А. Н. Афанасьева, Т. 1, М. 1984, 45, 445; sobre las analogías del folklore letón (en el cual, sin embargo, figura un niño infernal), véase: K. Arājs, A. Medne, Latviešu Pasaku tipu Rādītājs, Rīga 1978; сfr. los sujetos romanos: E. М. Штаерман [E. M. Štaermán], Социальные основы ..., 43). Se sabe que el fuego sagrado separa el mundo de los vivos del mundo de los muertos (Hom. Od. X. 513: Puriflegevqwn — «lo ardiente por llamas» – el flujo flamable, que separa estos dos mundos).

Los esclavos no tuvieron derecho de tener parte en las ceremonias dedicadas a Marte (CIL. XIV. 4176). Las mujeres también se destituyeron de la ceremonia. Hasta hoy los ritos “femininos” y “masculinos” son separados en muchas religiones del mundo. Es notable, que en el Cáucaso no encargan asar carne a la brasa (şaşlîk) por mujeres. Más aún, la carne del animal sacrificado asan sólo los hombres adultos y, sin falta, fuera de casa, fuera del territorio de pueblo. Las mujeres, como y los esclavos, no se habían admitidos como a la ceremonia del lustrum, tanto al desempeño del culto de Marte. Véase: Е. М. Štaermán, op. cit., 65 (según Cato, Agr. 83).

 

65 É. Benveniste, op. cit., 372–373.

 

66 G. Dumézil, La religion …, 241.

 

67 O. Leuze, op. cit., 71 f.

 

68 A. Szábó, Lustrum und Circus .., 151.

 

69 Lex Iulia municip. I.156: tabulas, in quibus census populi perscriptus esset, condendas curato!

 

70 K. Latte, Römische Religionsgeschichte, München 1960, 119–120. Sobre la inhumación de los objetos sagrados, véase: App. Bell. Civ. V. 401; Gell. X.15.14.

 

71 G. Piéri, op. cit., 88.

 

72 Ibid. 82.

 

73 Ibid.

 

74 G. Dumézil, La religion …, 161, 179, 241–250.

 

75 Véase: Я. В. Мельничук [Ya. V. Melnichiuk], Некоторые аспекты римского сакрального ритуала lustrum // Ius Antiquum 11, 2002, 57, nota 18.

 

76 Los chivos (travgoi) domesticados antes de los cerdos, pudieran figurar en modalidades intrínsecas de este rito. Véase: Я. В. Мельничук [Ya. V. Melnichiuk], op. cit.

 

77 Eso era precisamente un ritual antiquísimo en suya base – lo suovetaurilia. De ahí resultan las insistentes intentonas de G. Dumézil para descubrir unos paralelos entre los ritos romanos del Lustrum y del October Equus de una parte, y de los sacrificios a Indra Sutramán, en los cuales figuró un caballo y no un cerdo, – de la otra. Pues, los caballos fueron domesticados sólo en el II milenio a. J., entonces la domesticación de los carneros, cerdos y toros había realizada más antes. Recordamos: como arguyó É. Benveniste, el sacrificio lustral se realizaba solamente con ayuda de los animales domésticos.

 

78 El fragmento varroniano es muy importante porque él cita los actos del carácter jurídico.

 

79 Véase: F. De Martino, Storia della Costituzione Romana, T. 1, Napoli 1958; В. В. Дементьева [V. V. Deméntieva], Римская магистратура военных трибунов с консульской властью, М. 2000, 8–9 и прим.; В. Н. Токмаков [V. N. Tokmakov], Некоторые аспекты консульской власти в конституции Рима V в. до н. э. // Ius antiquum 1, 1996, 34–41; Он же [idem]. Военная организация Рима Ранней Республики, М. 1998.

 

80 Liv. XL.45: ... censores in Campo ad aram Martis sellis curulibus consederunt; ibid. XL.46: in isto templo finiatis simultates, <dixit senator>”.

 

81 Cl. Nicolet, Le métier de citoyen dans la Rome républicaine, P. 1976, 88 suiv.

 

82 A. M. Smorčkov atrae nuestra atención a esa posibilidad.

 

83 Véase la descripción: Cl. Nicolet, op. cit., 88–90.

 

84 Liv. XL.46: equites recensiatis, agatis censum, lustrum condatis ... Eso está anacronismo claro comitido por T. Livio: aquí, en el libro XL, se describen los acontecimientos del 179 a. J.

 

85 Сfr. la opinión de E. M. Štaermán: Е. М. Штаерман, К проблеме возникновения государства// ВДИ 2, 1989, 87: «El censo supuso la “igualdad geométrica”… Aquí la comunidad ciudadana coincidió con la política, las estructuras económicas y políticas no separaron todavía, los ordines no se transformaron a las clases». Сfr.: А. В. Коптев (A. V. Kóptev), Об «этрусской династии»…, 75: el rey Servio «se intentó a reorganizar la sociedad según las clases horizontales en oposición a las estructuras gentilicias verticales».

 

86 Véase el libro de L. L. Kofánov: Л. Л. Кофанов, Обязательственное право ..., М. 1994.

 

87 Non. Marcell. 67: Proletarii dicti sunt plebei, qui nihil reipublicae exhibeant, sed tantum prolem sufficiant. Por eso los proletarios no pagaron tributos.

 

88 Véase el artículo citado de E. M. Štaermán: Е. М. Штаерман, Указ. соч, 88: «… en Roma de los siglos VI – III a. J. no había los órganos públicos efectivos para coaccionar a ejecutar las leyes, pues y las leyes no tuvieron sanciones».

 

89 No era necesidad de pasar el censo para transición del ciudadano a la categoría del nexus, pues el civis ya se hizo el nexus a través de la contrata estipulada; las transiciones inversas tenían lugar raramente. Сfr. el fragmento interesante de Livio (Liv. XLI. 9. 11): según la ley, el derecho de ascender las personas a la categoría de los ciudadanos, los censores obtuvieron junto a otros magistrados mayores.

 

90 La legalización es un hecho jurídico a través de que un documento o una actividad entra finalmente en vigor de ley.

 

91 La cuestión se puede formular de otro modo: ¿si es suficiente, por ejemplo, para un liberto, pasar solamente el censo, o el nuevo status civitatis de él puede ser secundariamente aprobado por lustrum próximo, que debería esperar no unos meses, pero unos años?

 

92 Cfr.: Liv. IX. 19. 1: Censebatur eius aetatis lustris CCL milia capitum ...

 

93 La cuestión sobre la característica jurídica del ager publicus en la historiografía rusa se ha examinado ya por más de 50 años (véase el artículo del profesor M. Andréyev: М. Андреев, Недвижимая собственность в Риме до Двенадцати таблиц // ВДИ 1, 1955, 142-146). Detalladamente sobre este tema, véase: И. Л. Маяк [I. L. Mayak], Значение ager publicus в раннереспубликанском Риме // Социальные структуры и социальная психология античного мира, М. 1993, 17–22. Сfr. la opinión especial de E. M. Štaermán (Е. M. Штаерман, К итогам дискуссии о Римском государстве // ВДИ 3, 1990, 71): «Las fuentes histórico-jurídicas no contienen información sobre destitución legítima de los plebeyos de la ocupación del ager publicus, ni del ager gentilicius, que fue inaccesible para los plebeyos no inclusos en la organización gentilicia; todo esto son hipótesis (de la escuela italiana, en muchas veces), no afianzadas por las fuentes». A. V. Kóptev (А. В. Коптев, Античная форма собственности, 21) insiste en que el ager publicus como un fenómeno especial esté «relacionado estrechamente con el rex, ya que, de una parte, el ager fue formado en curso… de las conquistas y, de otra parte, en relación con el que el rey tenía un estado de representador sagrado de toda la organización de los cives y, en consecuencia, de distribuidor de los campos públicos … El reconocimiento del derecho de plebeyos de ocupar los campos [a. 367] manifestó el reconocimiento del derecho de propiedad familiar sobre estos lugares».

 

94 Liv. I. 43. 9: Ad equos emendos dena milia aeris ex publico data; et quibus equos alerent, viduae attributae, quae bina millia aeris in annos singulos penderent. Cfr.: Plut. Camill. II et XIV; Cic. Rep. II. 20. 36.

 

95 Sólo así, no vice versa, como se podría ver: de otra manera los hermanos Gracchi no lucharían por la publicación del catastro agrario.

 

96 Naturalmente, describiendo la época del siglo VI a. J., Tito Livio usaba los datos más tardíos. Sin embargo, ya conocemos que la ceremonia “lustrum” y todas las cosas relacionadas con ella con paso de los tiempos no sufrieron transformaciones esenciales.

 

97 O. Leuze, op. cit., 65-66; W. Otto, op. cit. S. 38; G. Piéri, op. cit., 82, 84.

 

98 G. Piéri, op. cit., 85, 92-93.

 

99 A. Szábó, Lustrum und Circus ... , 159 f.

 

100 G. Piéri, op. cit., 93 (y en el párrafo “La periodicidad de los lustrum”): «la périodicité de cinq ans entre deux lustrum n’a pas toujours existé et ... le census et le lustrum se sont renouvelés á des intervalles fort irréguliers».

 

 

101 En primer lugar – por motivos religiosos, en segundo — por jurídicos.